ITIL y La manera de comerse un elefante
- Daniel Sachi

- 30 abr
- 4 Min. de lectura

Si ITIL te parece un elefante… tal vez el problema no sea su tamaño, sino tu estrategia para comerlo.
El prejuicio: cuando la solución parece un problema
ITIL es la sigla de Information Technology Infrastructure Library, y muchas veces se piensa en ella como una carga, como una serie de procesos burocráticos que solo van a traer más trabajo y lentitud.
Esto tiene una razón de ser, y posiblemente sea la cantidad de escritos, capítulos, categorías de servicios, disciplinas y elementos considerados en esta colección de mejores prácticas.
Sin embargo, hay algo que se obvia en esta apreciación: ITIL es un set de mejores prácticas del cual uno debiera tomar aquellas que más le aportan, que más le facilitan la vida, y no intentar aplicar todo como si fuera una normativa dura.
El mito del tamaño: no es solo para grandes jugadores
Si bien se cree que solo empresas de gran tamaño pueden aprovechar estas mejores prácticas, en realidad las Pymes son nichos más que interesantes para su aplicación.
Otro punto que asusta es la creencia de que la aplicación de técnicas ITIL solo es beneficiosa mediante un desembolso importante de capital.
Esto no es del todo cierto, ya que depende de qué prácticas se apliquen.
Por supuesto, unificar tecnologías o plataformas —lo cual es muy útil como punto de partida— conlleva una inversión importante.
Pero si no es posible, manejar coherentemente la diversidad existente ya es, en sí mismo, un logro estratégico.
Donde la magia de ITIL ocurre: eficiencia, costos y orden
Un punto que sí conquista voluntades es la reducción de costos que trae aparejada.
El beneficio que surge de la aplicación de ITIL es francamente importante.
Por supuesto, esto varía según el nivel tecnológico de la organización y el conocimiento de los involucrados.
Dato real: en nuestros clientes, la reducción de costos estuvo entre el 10% y el 50%.
La mejora en la comunicación entre áreas es otro de los grandes beneficios.
Esto genera mayor previsibilidad en los servicios cruzados y eleva los niveles de satisfacción en la cadena interna cliente–proveedor.
El poder silencioso: gobernar el inventario tecnológico
En cuanto al inventario —y considerando el costo de la tecnología— ITIL permite una organización clara de los activos, brindando información clave para la toma de decisiones.
Algunos ejemplos concretos:
Analizar cuándo el mantenimiento de un activo cuesta más que su reemplazo
Contar con el valor actualizado de los activos para seguros o inversiones
Definir nuevas tecnologías en función de la plataforma existente
Calcular costos de recambio tecnológico con mayor precisión
Aquí ITIL deja de ser teoría… y empieza a pagar dividendos.
Capacitación: el mito del costo elevado
Otro mito frecuente es el alto costo de capacitación.
Sin embargo, en nuestra experiencia, esto no ha sido así.
Durante nuestros entrenamientos —que no superan las dos semanas y tienen costos accesibles— incluso se adelanta el trabajo de ajuste de procesos, generando beneficios desde el inicio y cubriendo parte del costo de formación.
Además, en ciertos países existen líneas de crédito, beneficios fiscales y programas de apoyo que facilitan la adopción.
Implementación: del elefante al bocado
Dado que hay mucho por recorrer, una implementación total de todas las prácticas aplicables debe plantearse como un proyecto de largo plazo.
Sin embargo —y aquí es donde la inteligencia entra en juego— esto puede abordarse de forma iterativa, muy alineado con enfoques ágiles.
Se trata de avanzar por etapas, ajustando, incorporando o descartando prácticas en un camino de mejora continua.
No se trata de hacerlo todo.
Se trata de hacerlo mejor… cada vez.
Preguntas para diagnosticar tu organización
Antes de seguir leyendo, vale la pena detenerse y mirar hacia adentro:
¿Tus procesos de IT están documentados o viven en la cabeza de algunas personas clave?
¿Sabes realmente cuánto te cuesta mantener tu infraestructura tecnológica?
¿Las áreas de tu empresa se entienden… o se soportan?
¿Puedes anticipar fallas o solo reaccionas cuando ocurren?
¿Tu inventario tecnológico es una herramienta de gestión o una lista olvidada?
¿Cuántas decisiones tecnológicas se toman con datos… y cuántas con intuición?
Si alguna de estas preguntas incomoda, no es una mala señal.
Es una oportunidad.
Conclusión: el tamaño no importa, el método sí
Así como a un elefante, la única manera de “comerse” a ITIL es de a pedacitos.
El tamaño final no debiera asustarnos.
Lo que sí debería preocuparnos es seguir postergando decisiones que ya sabemos que tenemos que tomar.
Porque al final del día, ITIL no es un marco teórico.
Es una excusa elegante para hacer mejor las cosas.
Llamado a la acción
No esperes a tener todo claro para empezar.
Empieza para tenerlo claro.
Elige una práctica, una sola.
Impleméntala bien.
Mídela.
Ajústala.
Y después… sigue.
Porque las organizaciones que evolucionan no son las que saben más, son las que se animan primero.




Comentarios