Cuando transformamos en verdad todo lo que creemos
- Daniel Sachi
- hace unos segundos
- 3 Min. de lectura

John C. Lilly, médico estadounidense, neurocientífico, psicoanalista, psiconauta (persona que usa estados alternos para la exploración de la mente), filósofo, escritor e inventor, afirmaba que, en la provincia de la mente, lo que uno cree que es verdad, o es verdad o se transforma en verdad.
Esta reflexión aplica tanto a las personas como a las empresas, que, de hecho, están formadas por personas.
En mis años recorriendo diversas organizaciones he encontrado creencias que para sus miembros eran verdades absolutas, aunque no lo fueran, y funcionaban internamente como tales, con resultados muy distintos a lo esperado.
No se trata de necedad; muchas de esas creencias fueron verdaderas en su momento, pero el tiempo y el entorno empresarial cambian rápidamente.
Además, algunas convicciones arraigadas en los fundadores nunca fueron sometidas a prueba de verosimilitud.
Algunos ejemplos comunes: empresas que aseguran tener un nicho de mercado que ya no es rentable, otras que rechazan proyectos menores porque en su tiempo el trabajo sobraba, o aquellas que mantienen políticas internas obsoletas que ya no atraen a los profesionales que buscan otras ofertas más adecuadas.
La necesidad de cambiar
El cambio de paradigmas es siempre difícil, pues las creencias profundas y antiguas moldean la toma de decisiones y resultan difíciles de cuestionar.
Sin embargo, siempre hay una salida: reconocer que lo que creíamos verdad puede ser falso, aunque aceptarlo requiera coraje.
Para enfrentar esta situación, las empresas deben comenzar por validar su Misión y Visión, pues son el rumbo que las guía.
Estas definiciones pueden haber quedado obsoletas con el tiempo o haber sido planteadas en escenarios diferentes.
Refrendarlas y actualizarlas periódicamente es fundamental para mantener el foco organizacional.
También es crucial revisar los Valores, pues representan el “cómo” se hacen las cosas y lo que se prioriza en las personas dentro de la organización.
Si Misión, Visión o Valores no están alineados con la realidad actual, la empresa fallará en sus negocios y en la gestión interna.
No solo lo que decimos, también lo que hacemos
Tras estos pasos, es imprescindible revisar los productos y servicios que ofrece la empresa y su correspondencia con el mercado objetivo.
Si esta asociación falla, la empresa no tendrá futuro.
Finalmente, es vital reflexionar sobre las convicciones personales de los líderes y su capacidad para aceptar y promover el cambio.
Ignorar esta reflexión llevará a repetir ciclos de estancamiento.
Este proceso varía según cada organización, pero la mirada externa objetiva es esencial para evitar la subjetividad y la inercia.
Aunque el camino es arduo, es necesario comenzar cuanto antes, salvo que consideren que la verdad real no importa, en cuyo caso recomendaría cambiar el coach o psicólogo organizacional por un psiquiatra.
Preguntas para evaluar el estado del arte (la verdad validada) en la organización
¿Cuándo fue la última vez que se revisaron y actualizaron la Misión, Visión y Valores de la empresa?
¿Qué evidencia se tiene de que estos elementos están alineados con el entorno actual y las necesidades del mercado?
¿Cómo se evalúa la correspondencia entre los productos o servicios actuales y las expectativas del mercado objetivo?
¿Con qué frecuencia se consulta una perspectiva externa para revisar los paradigmas y creencias organizacionales?
¿Qué mecanismos existen para que la dirección y los equipos acepten y promuevan cambios disruptivos?
¿Qué indicadores muestran que la empresa se está adaptando o quedando obsoleta frente a su competencia y entorno?
Conclusión y llamado a la acción
La verdad en las organizaciones no es estática; es un reflejo del tiempo y la realidad que las rodea.
El mayor riesgo es aferrarse a verdades que ya no lo son, lo que condena a la empresa a la irrelevancia y fracaso.
Para evitarlo, es imprescindible cuestionar sin miedo, validar lo esencial y promover el cambio continuo.
Solo así la empresa podrá reinventarse y prosperar en un mundo que no espera.
¡Haz la auditoría de tus creencias organizacionales hoy y lidera la transformación que tu empresa necesita!
