El relacionamiento personal como elemento crítico en la comunicación eficiente
- Daniel Sachi

- 23 ene
- 4 Min. de lectura

Si tu comunicación genera silencio, no es liderazgo: es miedo.
¿Vas a seguir llamándolo influencia o vas a hacer algo al respecto?
En mis años de trabajo, he escuchado muchas veces a muchas personas hablar bien de sí mismas y considerarse influyentes y con excelente trato personal.
Algunas realmente lo eran, aunque el hecho de alabarse a sí mismos les quitaba algo de mérito.
Otros, en cambio, distaban mucho de serlo y confundían con pleitesía el miedo por su posición o jerarquía, que llevaba a los demás al silencio o a la aprobación sin chistar de lo que ellos decían.
También estaban los otros: aquellos a los que la construcción que había hecho su ego alrededor de sí mismos les impedía ver la realidad, o simplemente no tenerla en cuenta porque menospreciaban cualquier cosa que no fuera su propio criterio.
Para los que todavía no tenemos claro cómo somos en esto —o trabajamos para ser mejores— hay algunas cosas que tenemos que tener en consideración y actuar en consecuencia para relacionarnos con los demás.
Sé consciente de tu efecto en los demás
Para muchos, la comunicación es una batalla que tienen que ganar y las palabras son sus principales armas de guerra.
A menudo las usan para atacar y criticar a otros, generando heridas profundas que dejan cicatrices.
Un verdadero comunicador sabe qué efecto tienen sus palabras en los demás y las ajusta en consecuencia.
No asumas que has sido comprendido
Una palabra incorrecta, otra que podía tener más de un significado o un matiz que se pasó por alto: todo se suma para distorsionar tu mensaje y hacer que sea mal recibido.
Solo pidiendo feedback y asegurando que el mensaje recibido era el deseado podremos estar casi seguros de que comunicamos bien.
Sé amable
No importa lo que digas o cómo lo digas: tu comunicación normalmente revelará tus verdaderos pensamientos y actitudes.
Como comunicador, puedes hacerlo desde el amor o desde el miedo.
Si tu comunicación está cargada de sarcasmo, culpa, amenaza, enojo, ansiedad, preocupación y control, esencialmente estarás comunicando miedo.
En cambio, si está llena de respeto, aprecio, aprobación, alegría, deleite y valoración, estarás comunicando amor.
Hay una forma simple de inclinar la balanza hacia este último lado: sé amable.
Enfatiza lo positivo
En cualquier situación en la que tengas que comunicar, comienza con lo positivo.
Si se trata de un hecho, empieza por lo bueno que trae o las ventajas que genera.
Si se trata de una persona, pon el foco primero en lo que hizo bien o en aquello que aportó valor.
Independientemente de qué tan difícil sea lo que haya que comunicar, hacerlo de esta forma logra que lo complejo no caiga tan pesado, que la crítica necesaria no lastime tanto y que genere acción correctiva en lugar de desánimo.
Sabe cuándo callarte
Muchas personas asisten a reuniones de trabajo con la única intención de hablar para hacerse ver y sentirse importantes, incluso cuando no es relevante lo que tienen para decir.
Como resultado, muchas reuniones se vuelven improductivas y se transforman en una pérdida de tiempo colectiva.
Los mejores comunicadores son aquellos que están lo suficientemente seguros como para admitir que tienen poco que decir o poco que agregar, y no sienten la necesidad de figurar.
No generes ni te sumes a los chismes
El chisme es una forma particularmente perniciosa de comunicación y no tiene otro propósito real que hacernos sentir mejor a costa de los demás.
Si trabajas con personas a las que les gustan los chismes, simplemente no respondas, no te dejes enganchar y, sobre todo, nunca lo hagas tú mismo.
No interrumpas
Probablemente habrás notado que, cuando dos personas hablan, muchas veces no hay una suma de ideas que se construyen una sobre la otra, sino voces superpuestas que compiten por imponerse.
Es raro ver personas escuchando atentamente sin interrumpir hasta que la otra ha terminado de hablar.
Más raro aún es encontrar a quienes piden aclaraciones, parafrasean para comprender mejor o asienten para mostrar que siguen el hilo.
El secreto del verdadero experto en comunicación está en la escucha activa, cuyas bases son precisamente esas.
Preguntas para evaluar el estado de la comunicación en tu organización
¿Las personas dicen lo que piensan o lo que creen que su jefe quiere escuchar?
¿El silencio en las reuniones es señal de reflexión… o de miedo?
¿Se pide feedback real o solo confirmación?
¿Las conversaciones difíciles se dan de frente o por pasillo?
¿Se escucha para comprender o solo para responder?
¿La amabilidad es un valor vivido o un póster en la pared?
Conclusión y llamado a la acción
Si quieres ser un buen comunicador, no olvides cuán importante es el otro.
Practica la escucha activa.
Escucha mucho y habla solo lo necesario.
No compitas por ver quién habla más o mejor.
Habla a los demás como te gustaría que te hablen a ti.
No es nada extraordinario.
No requiere talento especial ni títulos rimbombantes.
Solo exige algo cada vez más escaso en las organizaciones: interés genuino por el otro.
Si hoy notas que tu comunicación genera distancia, silencio o miedo, no la justifiques. Revísala. Corrígela. Entrénala.
Porque comunicar mejor no es un soft skill: es una decisión de liderazgo.




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